Francia reforzará la seguridad ante nuevas protestas con el despliegue de militares

Foto: Wu Huiwo – XinHua

Por: Denis Catarino

Las protestas ocurridas el pasado 17 de octubre que derivaron episodios de violencia en París, Marsella, Lyon y otras ciudades francesas. Lecornu admitió fallos de inteligencia y reconoció que el despliegue policial había sido demasiado estático, esto tras criticas por la respuesta de las fuerzas de seguridad.

“El despliegue del próximo sábado será masivo” menciono Lecornu ante la Asamblea Nacional. El ministro del Interior, Laurent Núñez, confirmó que efectivos de la operación militar Sentinelle se sumarán al dispositivo para liberar a policías y gendarmes de algunas tareas y permitirles concentrarse en el “mantenimiento del orden”.

El gobierno extendió los toques de queda en varias zonas afectadas por incidentes, una medida que las autoridades vincularon con una noche de mayor tranquilidad, Núñez expreso sus condolencias por lo ocurrido y asumió su parte de responsabilidad.

La crisis de seguridad coincide con el malestar por el encarecimiento del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos, en particular la educación y la sanidad. El sindicato estudiantil UNEF convocó a nuevas movilizaciones para el sábado y prometió mantener la presión sobre el Gobierno del presidente Emmanuel Macron por la falta de financiación del sistema educativo.

También reaparecieron los llamados a la protesta de grupos que se identifican con los chalecos amarillos, un movimiento que surgió en 2018 contra el aumento de los impuestos a los combustibles y que ahora vuelve a denunciar el encarecimiento de la energía. La posibilidad de nuevas movilizaciones aumenta la presión sobre el Ejecutivo, que afronta además dificultades presupuestarias.

Los disturbios también tuvieron consecuencias económicas. La cadena de supermercados Carrefour informó de pérdidas de decenas de millones de euros por robos y daños en sus establecimientos. Al mismo tiempo, el rendimiento de los bonos soberanos franceses a diez años alcanzó su nivel más alto en 24 años, en medio de la preocupación de los inversores por la inestabilidad.

La sucesión de episodios en distintos países europeos alimenta la preocupación por la extensión del malestar social en un contexto de dificultades económicas y cuestionamientos a los servicios públicos.

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