
Foto: Gradel Muyisa Mumbere – Reuters
Por: Denis Catarino
El actual brote de ébola en África central continúa expandiéndose y ya ha provocado la muerte de al menos 220 personas, mientras organismos internacionales de salud alertan que la situación comienza a rebasar la capacidad de respuesta médica en las regiones afectadas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el incremento acelerado de contagios se ha complicado por la detección tardía de casos, los conflictos armados en algunas zonas y la ausencia de vacunas específicas contra la variante Bundibugyo, responsable de esta nueva emergencia sanitaria.
La mayor concentración de casos se registra en la República Democrática del Congo, principalmente en las provincias de Ituri y Kivu del Norte, donde además existen problemas de inseguridad, desplazamientos de población y dificultades para acceder a servicios hospitalarios.
Autoridades sanitarias reportan más de 900 casos sospechosos y más de un centenar de contagios confirmados mediante pruebas de laboratorio.
La propagación del virus también alcanzó a Uganda, país que ya confirmó varios casos positivos, incluidos algunos trabajadores del sector salud, lo que elevó la preocupación internacional por una posible expansión regional.
Ante este escenario, la OMS declaró la situación como una emergencia de salud pública de importancia internacional y pidió reforzar las medidas de vigilancia epidemiológica y cooperación entre países.
Especialistas señalan que la cepa Bundibugyo representa un reto importante debido a que todavía no existe una vacuna aprobada específicamente para combatirla. Además, históricamente esta variante ha presentado niveles de mortalidad que pueden oscilar entre 25 y 50 por ciento.
El ébola es una enfermedad viral grave que se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas o superficies contaminadas. Entre los síntomas más frecuentes destacan fiebre alta, dolor muscular, debilidad, vómitos, diarrea y hemorragias.
Frente al aumento de casos, distintos países comenzaron a reforzar controles sanitarios y protocolos preventivos para viajeros procedentes de las regiones afectadas, con el objetivo de evitar una propagación internacional del virus.


