Por: Sara Lucia Tellez Lucho

Foto: Saúl López Escorcia /Presidencia
Durante la conferencia del 25 de mayo del 2026, la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum, generó polémica después de pedirle a la gente que no viera TV Azteca, luego de mostrar su inconformidad con algunos comentarios y críticas hechas por conductores de la televisora.
La declaración ocurrió mientras Sheinbaum hablaba sobre la cobertura que algunos medios han hecho de su movimiento político y de temas relacionados con el actual gobierno. Durante ese momento, mencionó que ciertos programas de TV Azteca manejan información “sesgada” y que buscan atacar constantemente a la llamada Cuarta Transformación.
Sus palabras rápidamente comenzaron a circular en redes sociales, donde usuarios debatieron si lo dicho por la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México representa una opinión personal o un mensaje que podría afectar la relación entre el poder político y los medios de comunicación. Algunas personas apoyaron a Sheinbaum, argumentando que los medios también deben ser responsables con la información que presentan y evitar la desinformación. Otros señalaron que una figura política no debería invitar a la población a dejar de consumir un medio de comunicación, ya que eso puede interpretarse como un ataque a la libertad de expresión.
La relación entre el gobierno actual y algunos medios de comunicación ha sido complicada desde hace varios años. Tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador como integrantes de Morena han criticado constantemente a periodistas y empresas que consideran opositoras a su proyecto político. En varias ocasiones, programas de TV Azteca han cuestionado decisiones del gobierno federal, especialmente en temas de seguridad, economía y salud.
Por otro lado, periodistas y analistas han recordado que la crítica hacia los gobiernos forma parte del trabajo de los medios y que el debate público es necesario en una democracia. También mencionan que los ciudadanos deben tener acceso a diferentes puntos de vista para formar su propia opinión. Después de las declaraciones, ni TV Azteca ni sus principales conductores dieron una respuesta directa inmediata. Sin embargo, en redes sociales varios comunicadores relacionados con la empresa defendieron el derecho de los medios a cuestionar a las figuras políticas, sin importar el partido al que pertenezcan.
Este tema volvió a abrir la conversación sobre el papel que tienen los medios en México y la manera en que los políticos reaccionan ante las críticas. En tiempos donde las redes sociales hacen que cualquier declaración se vuelva viral en minutos, los enfrentamientos entre figuras públicas y medios de comunicación se vuelven cada vez más visibles. Aunque las opiniones están divididas, lo cierto es que este tipo de declaraciones siguen generando discusión sobre los límites entre la crítica política, la libertad de expresión y la influencia que tienen los medios en la sociedad mexicana.


