
Por: Yosef Torres
El presidente colombiano, Gustavo Petro está siendo investigado por el departamento de justicia estadounidense, por “posibles” vínculos con narcotraficantes.
Es importante recordar, una serie de encuentros anteriores con el presidente Donald Trump donde destacaba su relación fugaz. Las investigaciones anteriores eran llevadas por las fiscalías de Manhattan y Brooklyn especializadas en casos con el narcotráfico, también destacaban agentes de “La Administración para el Control de Drogas” (DEA) y “La Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional” (HSI).
Las posibles reuniones de Petro con narcotraficantes y sobre si su campaña presidencial necesito donaciones a traficantes, hablaron de manera anónima personas aún no autorizadas para hablar. Sin embargo, estas investigaciones se encuentran realizándose de manera independiente y aún es desconocido si alguna dará lugar a cargos penales. No hay pruebas que emitan que la Casa Blanca haya desempeñado un papel en todo esto.
Las relaciones entre Estados Unidos y Colombia se han ido estabilizando en los últimos meses. Aunque al final, las investigaciones hacia Petro nacen en un contexto en el que el gobierno busca intensificar su uso del sistema judicial para su agenda de política exterior. Petro ha negado tener vínculos con grupos de narcotráfico, además de vocear su éxito durante su mandato para frenar el cultivo de cocaína, además de la persecución de grupos armados.
En su día, Petro formó parte de un grupo guerrillero urbano, iniciado conversaciones de paz con estos mismos grupos armados, con algunos teniendo raíces como guerrillas de izquierda, que finalmente fracasaron. Petro dejará el cargo a finales de este año. En el pasado, Estados Unidos solía esperar a que los jefes de Estado salieran de sus cargos para revelar acusaciones y solicitar su extradición, como hizo con Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras.


