
Por: Yahir González
La histórica tormenta invernal “Fern” ha sumido a gran parte de los Estados Unidos en una crisis humanitaria y logística sin precedentes este miércoles 28 de enero de 2026. Con un balance de víctimas que ya alcanza las 62 personas fallecidas en 14 estados, el sistema meteorológico descrito por especialistas como “potencialmente histórico” ha extendido su manto de nieve y frío extremo a lo largo de 3,200 kilómetros, afectando a más de 230 millones de habitantes desde la frontera con México hasta Canadá. El impacto ha sido tan severo que el presidente Donald Trump ya ha aprobado declaraciones de emergencia federal para 24 estados, movilizando recursos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) ante lo que se considera el evento climático más costoso de los últimos años.
Las causas de las muertes reflejan la peligrosidad multifactorial de la tormenta: desde casos de hipotermia extrema en Nueva York y Luisiana, hasta accidentes mortales en trineo en Texas y personas que sufrieron infartos mientras paleaban nieve en Pensilvania y Nueva Jersey. En el sur del país, una región poco habituada a estas condiciones, la infraestructura ha colapsado; en Mississippi y Tennessee, el peso del hielo ha derribado tendidos eléctricos dejando a cientos de miles de hogares sin luz ni calefacción, en una situación que las autoridades locales han calificado de “catastrófica”. Paralelamente, el tráfico aéreo nacional vive un caos absoluto con más de 19,000 vuelos cancelados desde el inicio del fin de semana, afectando nodos estratégicos como Nueva York, Chicago y Dallas.
A pesar de que el núcleo principal de la tormenta comienza a desplazarse hacia el Atlántico, el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ha lanzado una nueva alerta para la costa noreste ante la inminente formación de un nor’easter. Se espera que ciudades como Boston, Filadelfia y Washington D.C. enfrenten acumulaciones adicionales de 30 centímetros de nieve y ráfagas de viento superiores a los 80 km/h en las próximas 48 horas. Mientras la economía nacional resiente un impacto estimado en 115 mil millones de dólares, la prioridad de las autoridades se centra ahora en el rescate de poblaciones vulnerables y la restauración de la red eléctrica, en una carrera contra el tiempo antes de que una nueva masa de aire ártico desplome las temperaturas a niveles récord durante el fin de semana.


