Por: Sara Lucia Tellez Lucho

Foto: Reuters
Nepal está pasando por un momento muy complicado después de las fuertes inundaciones que se registraron en los últimos días en una zona cercana a la frontera con el Tíbet. Lo que comenzó como un fenómeno relacionado con el deshielo terminó convirtiéndose en una emergencia que afectó a varias comunidades y dejó graves daños.
Hasta este jueves 27 de agosto, las autoridades continúan trabajando para conocer con exactitud el número de víctimas. Se han reportado cientos de personas fallecidas y 484 desaparecidas (391 extranjeros y 93 locales), aunque estas cifras todavía pueden cambiar mientras continúan las labores de búsqueda.
De acuerdo con los reportes, una parte de un glaciar colapsó y provocó que una gran cantidad de agua, hielo, piedras y lodo bajara rápidamente por la zona. La fuerza del agua fue suficiente para destruir caminos, puentes y algunas construcciones, además de dejar varias comunidades incomunicadas. Una de las zonas más afectadas fue Rasuwa, en Nepal. Ahí, los equipos de rescate han tenido dificultades para llegar debido a que algunos caminos quedaron destruidos. Por esta razón, las autoridades han tenido que utilizar helicópteros para poder buscar a las personas desaparecidas y llevar ayuda a quienes quedaron atrapados.
Algo que llamó la atención fue que al principio se llegó a pensar que el desastre podía haber sido provocado por un terremoto. Sin embargo, posteriormente se explicó que el problema estuvo relacionado con el colapso del glaciar y el movimiento de grandes cantidades de agua y material de la montaña. Este acontecimiento también ha generado preocupación por la situación de los glaciares en el Himalaya. El aumento de las temperaturas está provocando que el hielo se derrita con mayor rapidez y esto puede hacer que algunas zonas sean más inestables. Aunque un fenómeno como este no puede explicarse solamente por el cambio climático, los especialistas han señalado que el calentamiento de la región puede aumentar algunos de estos riesgos.
Para las personas que viven en las zonas afectadas, el problema no termina con la llegada de los equipos de rescate. Muchas familias perdieron sus casas, sus pertenencias o el contacto con algún familiar. Además, al quedar destruidas algunas carreteras y puentes, conseguir alimentos, agua y otros productos básicos se vuelve más complicado.
Las autoridades de Nepal mantienen los trabajos de búsqueda y rescate, mientras revisan también otras zonas que podrían estar en riesgo. Una de las preocupaciones es que se formen nuevos desbordamientos debido a los bloqueos que quedaron en algunos ríos después del desastre.
Lo ocurrido en Nepal deja ver lo rápido que una situación natural puede convertirse en una tragedia. En cuestión de minutos, muchas personas perdieron sus hogares y otras todavía esperan saber qué pasó con sus familiares. Por ahora, los esfuerzos están concentrados en encontrar sobrevivientes, ayudar a las personas afectadas y evitar que el desastre tenga todavía más consecuencias.


