
Foto: Reuters
Por: Christopher Martinez
Un devastador doble terremoto sacudió a Venezuela la noche del miércoles 24 de junio, dejando hasta el momento un saldo preliminar de al menos 164 personas fallecidas y 971 heridas, además de cuantiosos daños materiales en diversas regiones del país.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el primer movimiento telúrico alcanzó una magnitud de 7.2 y fue seguido apenas 39 segundos después por un segundo sismo de magnitud 7.5, considerado el más fuerte registrado en territorio venezolano en más de 125 años.
Las zonas más afectadas son Caracas, La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón, donde edificios residenciales, carreteras e infraestructura pública sufrieron severos daños. En La Guaira, una de las regiones más golpeadas, continúan las labores de búsqueda de personas atrapadas bajo los escombros.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, declaró el estado de emergencia nacional y anunció el cierre del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, la suspensión de los servicios ferroviarios y del sistema de transporte público, así como la cancelación de clases en las zonas afectadas durante el resto de la semana.
Equipos de rescate, apoyados por voluntarios y cuerpos de emergencia internacionales, trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes. Las autoridades advirtieron que el número de víctimas podría aumentar conforme avancen las tareas de remoción de escombros.
La comunidad internacional comenzó a movilizar ayuda humanitaria. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), anunció el despliegue de equipos especializados de búsqueda y rescate para apoyar las operaciones en el país sudamericano.
Asimismo, gobiernos de América Latina y Estados Unidos expresaron su solidaridad y ofrecieron asistencia médica, logística y humanitaria para atender la emergencia.
En medio de la tragedia, organismos internacionales solicitaron al gobierno venezolano garantizar el acceso pleno a internet, redes sociales y medios de comunicación para facilitar la difusión de información confiable y la coordinación de las labores de rescate.
Mientras continúan las réplicas y las evaluaciones de daños, miles de familias permanecen en refugios temporales o a la espera de noticias sobre sus seres queridos, en lo que ya es considerado uno de los desastres naturales más graves en la historia reciente de Venezuela.


