
Foto: INAH
Por: Christopher Martinez
Hidalgo, México — abril de 2026. Durante los trabajos de construcción del proyecto ferroviario México–Querétaro, especialistas identificaron un conjunto de manifestaciones rupestres con una antigüedad que supera los 4 mil años en el cerro El Venado, lo que llevó a modificar el trazo original de la obra para evitar afectaciones al sitio.
El hallazgo fue registrado el 3 de enero de 2026, como parte de las labores de salvamento arqueológico coordinadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Sin embargo, otros elementos ya habían sido documentados desde mayo de 2025 y algunos eran conocidos por habitantes de la región.
Ubicado entre los municipios de Atotonilco de Tula y Tepeji del Río, en zonas de acantilado cercanas al río Tula y la presa La Requena, el sitio concentra al menos 16 elementos, entre petrograbados y pinturas rupestres.
Representaciones de distintas épocas
Las figuras incluyen representaciones humanas, animales y símbolos abstractos. Entre ellas destacan personajes con escudos, tocados y rasgos asociados a Tláloc, además de posibles venados, franjas de color y trazos que podrían aludir a fenómenos naturales.
De acuerdo con especialistas, algunas de estas manifestaciones corresponden a la prehistoria, con más de 4 mil años de antigüedad, mientras que otras se ubican en el periodo Posclásico (900–1521 d.C.), lo que evidencia ocupaciones humanas en distintos momentos.
Técnicas y conservación
Los petrograbados fueron realizados mediante puntillismo, mientras que las pinturas emplearon pigmentos minerales y vegetales. A pesar del paso del tiempo, gran parte de las figuras se mantiene en buen estado.
Actualmente, los investigadores realizan registros fotográficos y fotogramétricos para analizar las representaciones, interpretar su significado y precisar su antigüedad mediante comparaciones con otros sitios de la región.
Cambio en la ruta del tren
El descubrimiento tuvo un impacto directo en el proyecto ferroviario. En octubre de 2025, el gobierno federal anunció la modificación del trazo original para preservar el sitio, ante la imposibilidad de trasladar las pinturas.
La decisión se tomó tras acuerdos entre el INAH y la Secretaría de la Defensa Nacional, responsables de la obra, en un esfuerzo por equilibrar el desarrollo de infraestructura con la conservación del patrimonio arqueológico.
Un sitio con historia milenaria
El cerro El Venado no es un hallazgo completamente nuevo. Desde la década de 1970, dentro del Proyecto Arqueológico Tula, ya se había documentado una figura de venado que dio nombre al lugar. No obstante, los trabajos recientes permitieron ampliar el registro y confirmar la riqueza cultural de la zona.
Especialistas consideran que el sitio tuvo una función simbólica o ritual, posiblemente vinculada con el entorno natural, dada su ubicación en zonas elevadas cercanas a cuerpos de agua.


