
Foto: Los Angeles Times via Getty Images
Por: Christopher Martinez
Un jurado en Los Ángeles emitió un fallo histórico contra Meta y YouTube, al considerar que ambas plataformas contribuyeron al daño emocional de una joven debido a un diseño que fomenta el uso compulsivo en menores.
La decisión obliga a las compañías a indemnizar con tres millones de dólares a la demandante, identificada como K.G.M., actualmente de 20 años. Del total, Meta cubrirá el 70% (2.1 millones), mientras que YouTube pagará el 30% restante (900 mil dólares).
Pero la situación podría agravarse. El jurado también propuso añadir otros tres millones de dólares como daños punitivos, al estimar que hubo conductas con “malicia, opresión o fraude”. Aun así, será el juez quien determine si esta cifra adicional se mantiene.
A diferencia de otros casos, el dinero no irá a un fondo público: será entregado directamente a la joven, quien argumentó que comenzó a usar YouTube desde los seis años y Instagram desde los nueve. Según su testimonio, el uso intensivo de estas plataformas agravó su depresión y pensamientos suicidas.
El jurado coincidió en que las redes fueron un “factor relevante” en ese deterioro, aunque no el único.
Un precedente que sacude a la industria
Más allá del monto, lo realmente importante es el precedente. Analistas consideran este caso como uno de los primeros en responsabilizar directamente a las plataformas por su diseño, y no solo por el contenido que alojan.
Esto abre la puerta a miles de demandas similares que cuestionan herramientas como el scroll infinito, la reproducción automática o las notificaciones constantes, mecanismos pensados para mantener a los usuarios conectados el mayor tiempo posible.
Durante años, las grandes tecnológicas han sostenido que no son responsables del contenido publicado por terceros. Sin embargo, este fallo cambia el enfoque hacia cómo están construidas sus plataformas.
¿Habrá cambios en redes sociales?
Por ahora, no se esperan modificaciones inmediatas. Tanto Meta como YouTube ya adelantaron que no están de acuerdo con el veredicto y analizan presentar apelaciones.
Eso significa que funciones como el scroll infinito seguirán activas en el corto plazo.
Sin embargo, la presión regulatoria crece. En los últimos años, ambas compañías ya habían comenzado a implementar medidas para proteger a menores. Por ejemplo, Meta lanzó en 2024 las “Teen Accounts” en Instagram, con mayores controles de privacidad, límites de interacción y supervisión parental, posteriormente extendidos a Facebook y Messenger.
Por su parte, YouTube introdujo en 2025 sistemas de estimación de edad mediante inteligencia artificial para detectar usuarios menores de 18 años y aplicarles restricciones adicionales.
La diferencia ahora es el incentivo: lo que antes eran mejoras voluntarias, ahora también funcionan como una forma de reducir riesgos legales.
Lo que determinó el jurado
El jurado no solo reconoció el daño, sino que concluyó que ambas empresas sabían que sus plataformas podían resultar perjudiciales para menores y que no advirtieron adecuadamente sobre esos riesgos.
Este punto es clave, ya que traslada el debate del plano ético al legal, algo que preocupa a toda la industria tecnológica.
De hecho, algunos expertos ya comparan este tipo de litigios con las antiguas demandas contra la industria tabacalera, donde el eje era si las compañías eran conscientes del potencial adictivo y dañino de sus productos.
Un momento complicado para Meta
El fallo llega en un contexto adverso para Meta. Apenas días antes, otro jurado en Nuevo México determinó que la empresa afectó la salud mental y la seguridad de menores, además de violar leyes de protección al consumidor. En ese caso, se le ordenó pagar 375 millones de dólares al estado.
Así, la compañía acumula dos derrotas judiciales consecutivas: una relacionada con el diseño adictivo de sus plataformas y otra con la protección de menores, lo que refuerza el escrutinio sobre su modelo de negocio.


