Fundadora del Grupo “Madres buscadoras de Sonora” por fin vuelve a casa con su Hijo.

Por: Ingrid Jocelyn Mendoza Cuevas

Imagen de archivo de Cecilia Flores, líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora. EFE/Daniel Sánchez

La fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, Cecilia Patricia Flores Armenta, informó el hallazgo de restos humanos que presuntamente pertenecen a su hijo desaparecido, luego de años de búsqueda en el estado de Sonora. El descubrimiento ocurrió en las inmediaciones de la carretera 26, a la altura del kilómetro 46, en Hermosillo, donde la activista localizó fragmentos óseos que, según indicó, coinciden con las prendas que su hijo llevaba el día de su desaparición en 2019.

A través de redes sociales, Cecilia expresó el dolor y la mezcla de sentimientos tras el hallazgo: “Vámonos a casa, hijo”, escribió, al tiempo que explicó que los restos encontrados no están completos y que aún será necesario realizar pruebas de ADN para confirmar su identidad. De acuerdo con la propia buscadora, en el lugar únicamente se han recuperado algunos huesos dispersos, lo que sugiere que el cuerpo pudo haber sido alterado por las condiciones del entorno o la acción de animales.

El hijo de Flores, Marco Antonio, fue privado de la libertad por un grupo armado en 2019 en Sonora. Desde entonces, la activista inició una intensa búsqueda que la llevó a fundar en ese mismo año el colectivo Madres Buscadoras de Sonora, integrado por cientos de mujeres que rastrean fosas clandestinas en distintos puntos del país. Durante años, el colectivo ha logrado localizar miles de restos humanos y ha visibilizado la crisis de desapariciones en México. Sin embargo, la noticia del posible hallazgo del hijo de su fundadora pone rostro al dolor que comparten cientos de familias: el de buscar incansablemente hasta encontrar, aunque sea, fragmentos de sus seres queridos.

Cecilia señaló que continuará trabajando en la zona para recuperar más restos y obtener la confirmación genética que le permita dar sepultura digna a su hijo. Este caso refleja la realidad de las madres buscadoras en México, quienes, ante la falta de respuestas institucionales, han asumido la tarea de buscar a sus desaparecidos con sus propios medios, enfrentando riesgos, amenazas y condiciones extremas.

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