México ante el fin de una era: la caída del Mencho y la reorganización del poder

Por: Yahir González

El panorama de la seguridad nacional en México ha dado un vuelco radical tras la confirmación de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Este miércoles, el gabinete de seguridad federal informó que, aunque el operativo principal en Tapalpa ha concluido, el país se encuentra en una fase de “vigilancia máxima” ante el riesgo inminente de una fragmentación de la estructura criminal. La caída del capo más buscado de la última década no solo representa un éxito operativo para la administración actual, sino que abre una etapa de incertidumbre sobre quién tomará las riendas de una organización que tiene presencia en casi todos los estados de la República.

Durante la jornada de hoy, se han desactivado más de 250 bloqueos carreteros en 20 estados distintos, una cifra que evidencia la capacidad de respuesta coordinada que aún mantiene el grupo delictivo tras el golpe a su cúpula. Mientras en Jalisco se mantiene una tensa calma, en Michoacán y Colima los patrullajes militares se han intensificado debido a reportes de movimientos de células regionales que buscan aprovechar el vacío de mando. Para los analistas, el principal temor es que la falta de un liderazgo centralizado desate una guerra interna por el control de las rutas de fentanilo y cocaína, similar a lo ocurrido en Sinaloa tras la extradición de “El Chapo” Guzmán.

En el ámbito político, este suceso ha servido para que el Gobierno Federal defienda su cambio de estrategia, alejándose definitivamente de la política de no confrontación para priorizar el uso de inteligencia militar y acciones directas contra objetivos prioritarios. No obstante, el costo humano sigue siendo el centro del debate público; hoy se rindió un homenaje a los 25 elementos de las fuerzas armadas que perdieron la vida en los enfrentamientos iniciales. La gran incógnita para los próximos meses será si este golpe debilita estructuralmente al crimen organizado o si, por el contrario, genera una proliferación de bandas locales más violentas y difíciles de rastrear.

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